La suma de voluntades tiene una fuerza transformadora e imparable,  un poder capaz de producir  la magia más encantadora, y esa conspiración nació para crear el Homenaje a Cruz-Diez.

Luego de recibir la triste noticia del fallecimiento del artista, una tarde de verano en el obrador de Chocolates Mantuano sirvió de escenario para que, tres mentes inquietas (Giovanni Conversi, Kiki Pertiñez y mi persona) se juntaran y surgiera la magia, creímos era una ocasión perfecta para unirnos y elevar el nombre del legado de un venezolano tan prominente.

Lo vimos también una oportunidad de propiciar el encuentro, potenciar nuestras redes y hacer del arte y la cultura un motivo para demostrar al mundo el gran talento y trascendencia de nuestros artistas. 

El resultado fue explosivo; tres ciudades – Madrid, Barcelona y Málaga- y un movimiento cultural  de talento venezolano representado por múltiples manifestaciones y actividades artísticas: exposiciones colectivas, conversatorios, talleres para niños, eventos benéficos, experiencias audiovisuales, catas, todo ello amalgamado con el sabor del cacao venezolano, ese del cual nos sentimos tan orgullosos.

El legado del Maestro tuvo un poder transformador en el escenario del arte contemporáneo, su estudio del color y del movimiento fue pionero en surgimiento del cinetismo, corriente artística que lo convirtió  en referente  no solo a nivel mundial sino que se arraigó en el sentir y hacer artístico-cultural para el venezolano, siendo su persona y su obra parte de la identidad del gentilicio.

Para un personaje de esta talla era de esperarse que de inmediato surgieran múltiples tributos en diversos lugares del mundo, especialmente en Venezuela, Panamá y París, siendo éstos dos sus últimos lugares de residencia y donde se proyectó como artista, sin embargo nuestro homenaje fue la primera iniciativa que se registró; la diáspora venezolana en España se organizó de inmediato para demostrar la trascendencia del arte en el intercambio cultural.

Al Maestro Cruz-Diez le agradecemos la oportunidad de inspirar un movimiento cultural que permanece, que ha permitido que la comunidad venezolana se encuentre y organice para celebrar el poder del arte, ese poder que eleva, crea  y une.

Por Maite Arrieta Arrivillaga

Socióloga, Gestora y periodista cultural

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