Cinetismo y chocolate juntos en una misma tableta

Cinetismo y chocolate en una sola tableta

Es imposible no voltear a mirarlo. Los empaques de las tabletas de Mantuano Chocolate lucen en las estanterías por sus colores, su propuesta gráfica y sus temáticas seleccionadas.

El contenido sorprende tanto como el envoltorio. Cada tableta es obra del maestro chocolatero Giovanni Conversi, mano derecha de María Fernanda Di Giaccobe durante una década, quien los realiza con la técnica italiana de infusión del sabor en la manteca de cacao al momento de elaborar el chocolate, lo cual fue una novedad cuando, hace casi tres años, lanzó su marca en Venezuela.

Como ya es costumbre para este maestro chocolatero, en febrero presentará novedades al mercado local. Su tableta de chocolate al 60% de cacao infusionada con naranja estrena un traje lleno de color y juegos geométricos, al vestir una obra de la artista plástica Tatiana Montilla.

La obra es El túnel del tiempo, y representa un policromático pasadizo cinético, cuya profundidad se percibe claramente en el empaque de la tableta. Fue Giovanni quien escogió plasmar justamente esa obra en el empaque. Su decisión tuvo que ver con otra composición multicolor que está tácita en su chocolate.

«Las naranjas con las que hacemos el chocolate son multicolores. Nos las traen directamente los cultivadores y pueden ser verdes, amarillas, anaranjadas… Y lo mismo por dentro. Poseen innumerables tonos», cuenta Giovanni.

La conexión entre los colores existe, entonces, entre la propuesta de Tatiana y la de Giovanni, cuya ejecución es supervisada gráficamente por el diseñador de la marca Rene Conversi. Dos sentidos, vista y gusto, se centrigufan en ese túnel de color y sabor. Es esa tableta la que presentarán el sábado 3 de febrero en el Café Arábica de Los Palos Grandes, que también será la galería para una exposición con las obras de Tatiana durante tres meses.

Un Mantuano al Sur

Ahora, Mantuano Chocolate tiene otra casa, al sur del continente, en Argentina. En sociedad con un socio local, Giovanni abrió un taller Mantuano en Tucumán, donde comienza a abrirse paso y a adaptarse al gusto de los consumidores de ese país, donde la mayoría prefiere pasar de los sabores fuertes, como el ají y la sal marina, que son sabores clásicos del Mantuano caraqueño. En Argentina, los chocolates se fabrican en Tucumán pero se envían en avión (son dos horas de vuelo) a Buenos Aires para ser distribuidos a las tiendas de la capital y en el resto del país. De esta manera, y a punta de dulces cuadritos, el chocolate venezolano se cuela en el corazón albiceleste.

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